“Vida y muerte”
Ocurrió una mañana de abril en Miami. En el patio, las hojas del roble se movían con suavidad y las escuchaba desde la calma de mi dormitorio. Mi pequeña bebé aún dormía y mi perro anciano dormitaba en el piso, muy cerca de mí.
Mis pies acariciaban las sábanas, mis ojos observaban el juego de luces y sombras que se desplegaba frente a mí en las paredes. Había paz y silencio.
De pronto, mi perro se levantó abruptamente y volvió a caer al suelo. Su cuerpo convulsionaba y noté que orinaba y defecaba al mismo tiempo…inmediatamente comprendí que estaba muriendo. Salté de la cama, me senté a su lado, lo abracé y sostuve su pecho y su cabeza en mis piernas mientras le susurraba amorosamente un rezo de gratitud.
Instantes después, mi bebé se despertó y comenzó a llorar por su leche. Su llanto exaltó a mi perro que ya casi moría, relajado en mis piernas. El perro, cuyo nombre era Niño, comenzó a forcejear y a moverse desesperadamente. Me di cuenta de que tenía que actuar rápidamente entre dos mundos: la vida y la muerte. Mi hija gritaba de hambre y mi perro buscaba a ciegas una guía en su camino a la muerte.
Preparé rápidamente la leche de mi hija, la acomodé en mi brazo izquierdo y mientras le daba la leche, sostenía a Niño en el otro brazo y calmadamente le daba las gracias por todo su amor y le decía que podía irse en paz, que todo estaba bien, que lo amaba…
Niño dio un último suspiro y su cuerpo se rindió, despegándose de su alma. Se hizo un silencio profundo en la habitación.
Mi bebé se había vuelto a quedar dormida y las luces y sombras continuaban jugando en la pared.
Yo sonreía y lloraba a la vez, perpleja ante tan hermosa conjunción.


Hermoso, conmovedor .
gracias, me alegro que te haya conmovido.